lunes, 9 de mayo de 2011

La violencia mediática acecha en todos lados



Dos periodistas varones – uno en España y otro en Argentina- escribieron en las últimas semanas columnas violatorias de los derechos humanos de las mujeres que pueden ser encuadradas dentro de la violencia simbólica. Cómo fue en cada país la reacción social e institucional que cada vez tolera menos la discriminación y el maltrato hacia las mujeres.

El 3 de marzo, el periodista Juan Terranova publicó en la revista El Guardián una columna llamada 'Arte, provocación y guarradas en las calles' en la que critica la campaña contra los piropos agresivos que lleva adelante la organización internacional Hollaback! Refiriéndose a unanota publicada en el diario Página 12 durante el verano, en la que se daba cuenta de esta iniciativa global contra el acoso callejero que tiene un capítulo argentino, Terranova califica como 'obtusa' a la representante en Argentina de Hollaback! y dice que los piropos pueden ser artísticos, que es muy difícil establecer el límite en el que se transformarían en agresión, y que el tema es superficial y banal dentro de una agenda de género con contenidos políticos más potentes como trata de mujeres, feminicidios o aborto. La calificación inicial se transforma en agresión brutal en el cierre de la nota: 'Termino así con un deseo para este 2011: encontrar a Inti María Tidball-Binz en un vernisagge, tomar juntos una copa y luego decirle que me encantaría romperle el argumento a pijazos. Salud.' En su blog personal, El conejo de la suerte, Terranova publicó 'culo' en lugar de 'argumento'.

La violencia del comentario impactó en la representante local de Hollaback, Inti María Tidball-Binz, quien transmitió su malestar a la sede de la organización, en Nueva York, y desde allí se decidió hacer una campaña internacional contra El Guardián solicitando el retiro de los anunciantes y el despido de Terranova. Las empresas Lacoste y Fiat se hicieron eco y retiraron la publicidad de la revista, el Instituto Nacional Contra la Discriminación (INADI) inició un expediente para evaluar si las palabras de Terranova fueron discriminatorias, y tanto Tidball-Binz como el representante de Fiat hicieron denuncias ante el mismo organismo. Los directivos de la revista entonces pidieron disculpas via mail a la representante local de Hollaback y le ofrecieron la posibilidad de retractación, que se concretó en la edición del viernes 29.

La frase final de la nota de Terranova no necesita comentarios y ya recibió una excelente respuesta pública de la escritora y periodista Elsa Drucaroff en el diario Página 12. En cuanto al argumento de la poca seriedad de la agresión verbal frente a otros temas de la agenda de género –que Terranova vuelve a reivindicar en sus disculpas del viernes 29-, es el mismo con el que se desacredita la discusión sobre el sexismo en el lenguaje y sorprende en boca de una persona que trabaja con las ideas (Terranova es periodista y escritor): la violencia simbólica es, como el lenguaje, la madre de muchas batallas. Sería imposible que existiera la violencia física, el feminicidio o la trata de mujeres sino viviéramos en una sociedad patriarcal profundamente arraigada sobre estereotipos de género que consideran que la mujer es propiedad del varón y que éste puede hacer uso y abuso de ella. Los debates se dan en todos los niveles, no hay uno más importante que otro. Si bien es cierto que hay algunos más urgentes (tanto la violencia como la trata y los abortos inseguros se cobran la vida de las mujeres) será imposible terminar con estos conflictos sino se hace una profunda revisión de las ideas que fundamentan el patriarcado.

Las 'disculpas'

El viernes 29 de abril, Terranova utilizó su columna en El Guardián para concretar las prometidas disculpas a Tidball-Binz y a Hollaback! Sin embargo, aunque el artículo se llame 'Mi retractación pública y pedido de disculpas', y en un tramo Terranova explicite que está haciendo una 'retractación detallada, seria, completa y sincera', poco después manifiesta su convencimiento de no haber agredido a Tidball-Binz ni de haber hecho apología de la violación con su comentario: 'No creo haber escrito un texto discriminador, sino haber ejemplificado mi punto de vista. (…) Desde mi perspectiva, en esa escena final no hay amenaza ni insulto, sino apenas una obscenidad'. También se refiere a su comentario como 'un llamado irónico, un gesto final dentro de lo que en jurisprudencia se conoce como animus jocandi'. Y se justifica en lo que él considera la necesaria ironía del lenguaje.

Sobre la apelación al discurso jurídico, la abogada especializada en violencia María José del Barco señala que 'para evaluar cómo opera el animus jocandi, que se refiere a la intención de bromear y satirizar, debemos analizar el contexto y la relación entre las partes. Y del análisis de la nota de Terranova, no resulta una expresión jocosa, muy por el contrario refleja una frase claramente injuriante, sexista y utilizada como modo de afianzar toda una idea defendida por el autor en cuanto a no dar trascendida al uso de las palabras, muy por el contrario pareciera hacer una clara demostración de violencia a través del uso de las mismas'. 'Más allá de ello –concluye-, la sátira o el humor también pueden causar lesiones a los derechos personalísimos de terceros, que deben ser resarcidos.'

'No fueron disculpas, sino una justificación de su primera nota –dice Inti María Tidball-Binz-. Sólo puso la palabra disculpas, pero en el texto no hay arrepentimiento. Para nosotras no valen.'

El sábado 30 de abril, el director de El Guardián, Daniel Capalbo, informó a la dirección de Hollaback! en Nueva York que Juan Terranova no seguiría escribiendo en la revista por pedido de los accionistas de la editorial. 'Para Hollaback! terminó la campaña con esta noticia, aunque no es lo que esperábamos -dice Tidball-Binz-. Después de nuestro pedido de renuncia, la revista nos ofreció unas disculpas sinceras y a nosotras nos pareció bien. Si las hacían, nos íbamos a conformar.'

Rafaél Saralegui, jefe de Redacción de la revista, explicó a Artemisa Noticias que los accionistas de El Guardián tomaron la decisión de prescindir de los servicios de Terranova porque 'más allá de las disculpas, Hollaback! insistía con la renuncia. Sobre los textos publicados señaló: 'Nosotros sabemos que metimos la pata con la primera nota. Pero el pedido de disculpas del 29 es una retractación hecha y derecha'.

La decisión de no contratar más a Terranova deja un sabor amargo como epílogo de la situación. Si bien la campaña internacional de Hollaback! tuvo ese objetivo –en consonancia supuestamente con la forma de responder a las agresiones en la prensa en otros países-, en Argentina, donde las fuentes laborales no abundan y la situación de las y los periodistas es de creciente precarización, generó escozor la exigencia del cese de la fuente laboral. Por otra parte, concluir el episodio de esta forma de parte de El Guardián, sin disculpas ausentes de dobles discursos y justificaciones, no colabora en la mejora de la calidad periodística y la no discriminación hacia las mujeres en los medios.

Sostres lo hizo en España

El 7 de abril, el periodista Salvador Sostres publicó en el diario El Mundo, de España, el artículo 'Un chico normal' en el que justificaba el reciente feminicidio que había cometido un joven de 21 años que asesinó a su novia, que estaba embarazada, cuando ella le dijo que no quería seguir y que el hijo que estaba esperando no era suyo. Los argumentos de Sostres fueron que 'un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada, es normal que pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a su casa y su chica le dice que le va a dejar y que, además, el bebé que espera no es suyo' y que era 'atroz la violencia que el chico recibió al saber que (ella) iba a dejarle y que el niño que creía esperar no era suyo. No te causa la muerte física pero te mata por dentro y aquel día algo de ti muere para siempre'.

El artículo salió en la edición gráfica del diario, pero a las 10 de la mañana del mismo día de su publicación fue levantado de la edición digital y el director del diario pidió disculpas via Twitter aduciendo que habían 'fallado los controles' al permitir que el artículo saliera. A Sostres (quien ya mostró evidencias de xenofobia y misoginia cuando, en noviembre del 2010, en el intervalo de un programa de Telemadrid del que participa habitualmente, agredió a inmigrantes marroquíes y dijo que le gustaban las mujeres jóvenes 'de 17 ó 18 años' porque 'no huelen a ácido úrico' y son 'dulces como lionesas de nata y con carnes que rebotan') le llovieron las críticas, rechazos y admoniciones institucionales.

No sólo se manifestaron en contra de lo que había dicho quienes se encargan desde el Estado de proteger los derechos de las mujeres (la representante del Instituto de la Mujer y el delegado del gobierno contra la Violencia de Género) sino sus propios colegas: el satff del diario El Mundo manifestó su rechazo en un comunicado y el de Telemadrid solicitó a la dirección del medio que no sea contratado nuevamente para realizar ningún tipo de colaboración. También accionaron las instituciones: el Sindicato Comisiones Obreras de Madrid querelló a Sostres y al diario El Mundo por apología del delito y la Fiscalía del Tribunal Supremo está estudiando el caso con la posibilidad de querellarlo también. La fiscal responsable de los temas de género adelantó su opinión sobre el contenido del texto: 'Nos devuelve a la época de las cavernas', ya que rezuma una desigualdad hacia la mujer 'impensable en pleno siglo XXI'.

Reacciones diversas

En España la reacción institucional fue mucho más potente que en Argentina, y no necesitó que una campaña internacional diera el alerta, y eso que España no cuenta con una ley que tipifique la violencia simbólica y la mediática como Argentina (Sostres sería querellado por apología del delito). En este sentido, el caso español cuenta como un ejemplo a emular tanto para la sociedad como para las instituciones argentinas. En el caso Terranova, no sólo hubo una sola institución que se hizo eco de la agresión sino que el periodista recibió múltiples apoyos en su blog de personas que se solidarizaron con lo que consideraron un 'acto de censura'. Y la decisión de El Guardián de no publicar más sus artículos está motivada por la presión de los anunciantes, y no como respuesta a la injuria.

Más allá de las diferencias entre ambos países en la capacidad de respuesta y la sensibilización social y política con el tema, es de destacar la intolerancia que comienza a generar en la sociedad la agresión por temas de género. En marzo de este año, la Red PAR realizó unapresentación ante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) denunciando la edición 2010 del programa Showmatch que conduce Marcelo Tinelli por vulnerar la Ley de Medios y la Ley de Violencia de Género con sus contenidos discriminatorios. La presentación, actualmente en estudio, fue presentada por los 130 periodistas, mujeres y varones, que integran la red, pero además recibió la adhesión de muchísimas personas desconformes con los contenidos del programa.

La intolerancia de la sociedad a las agresiones a las mujeres habla del comienzo del desmonte cultural de la naturalización de la violencia de género. Si se extiende un pensamiento que considere inadecuada la agresión, de cualquier tipo, es probable que avancemos más rápido en la disminución de los feminicidios, los secuestros y explotación para abuso sexual, y las defunciones de mujeres por abortos inseguros.


Por Sandra Chaher

Fuente: Artemisa noticias

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